El justiciero medieval del tebeo español

Capitán Trueno

Una aventura de "El Capitán Trueno".
Una aventura de “El Capitán Trueno”.

En la línea del episodio histórico, emanada del tradicional estilo del Príncipe Valiente (Harold R. Foster), la serie del Capitán Trueno (1956) se enmarca en el cómic de aventuras medievales y guerreras. Sus características más dinámicas son las persecuciones, peleas, amores, luchas y batallas a través de una narración simplista, con buenos y malos muy definidos. Se trata de una “época medieval” no demasiado determinada, con concesiones a la ficción y a lo fantástico.

Socialmente, el Capitán es un personaje con pretensiones de modelo justiciero para los campesinos (casi siempre incultos y sometidos, en el relato), al que acompañan un fiel y joven amigo y un gigante tragón, encargados, casi siempre, de poner las notas de humor a los relatos y de completar la valentía de su jefe en las luchas, fomentando el espíritu cohesionado del grupo. No faltan tampoco las sugerencias amorosas, muy edulcoradas, que encarna su posible pareja, la reina Sigrid, una mujer que unas veces es poco convencional para su época y que, en otras ocasiones, presenta visos tópicos y tradicionales.

Los seguidores de la aventura completa observarán una evolución de las historias en función de la censura o la libertad de acción con que fueran creadas. Desde los primeros capítulos, Trueno es un personaje repleto de espíritu imperialista, algo dogmático y muy respetuoso con las jerarquías, que presenta no pocas reacciones paternalistas, autoritarias y machistas. Ya muy hacia el final de la serie, aparecerá otro Capitán más actualizado a un contexto democrático y abierto, pero, al decir de muchos eruditos del cómic, mucho menos verosímil y creíble.

Escena de una de sus historias.
Escena de una de sus historias.

Aun así, Trueno hizo las delicias de varias generaciones de españoles que leyeron ávidamente y disfrutaron de sus dibujos en aquellos cuadernillos apaisados, verdaderos vehículos de evasión en un contexto vital tan difícil como una posguerra y una dictadura añadida.

El personaje y sus amigos
Se reparten los papeles entre la nobleza y valentía de Trueno, eje principal y protagonista de las aventuras, armado de su justiciera espada, la glotonería del fiel gigante Goliath, siempre dispuesto a fracturar los cráneos de los enemigos (por algo tiene el apodo de “cascanueces”), el arrojo del joven Crispín, autentico escudero de Trueno, y el espíritu amoroso, unas veces convencional, otras aventurero, de Sigrid, reina de Thule y amiga personal del Capitán, que en ocasiones se une al grupo y adopta ademanes guerreros, llegando en alguna ocasión a salvarle la vida a Trueno. Hay también otros personajes secundarios que aparecen y reaparecen en algunos capítulos, completando una composición muy variopinta.

El estilo gráfico
Al haber pasado por las manos de varios dibujantes, no se puede hablar de un único estilo gráfico, si bien se nota siempre un esfuerzo por imitar las líneas maestras de su creador inicial, Ambrós. Éste presenta un trazo seguro y limpio, con una dinámica muy ortodoxa en sus desarrollos, que centra el interés en los rostros y expresiones corporales de los personajes y, sobre todo, en los movimientos grupales. Sus composiciones más dinámicas son capaces de reflejar una notable fuerza y sentido del movimiento y son apoyadas por un amplio espacio dedicado a la onomatopeya gráfica (zass, boom, ploff, crackk…).

Esta atención a los cuerpos y rostros hace que los fondos exteriores se limiten a meras líneas de sugerencia y los interiores reflejen una cierta sobriedad. Algunos estudiosos del cómic atribuyen esto a una falta de documentación histórica y otros a la simple velocidad de trabajo y falta de tiempo del dibujante. Lo cierto es que esos fondos aportan escasa información a las historias.

Hay una correcta composición e indudable equilibrio dentro de ella. Con todo, la mayoría de los analistas atribuye el valor de estos dibujos a su notable sentido del movimiento, de la composición en los grupos y a su expresividad dinámica.

La rotulación es bastante redundante con las imágenes y en otras ocasiones pasa a sustituir demasiadas veces lo que deberían haber sido puras imágenes. Hay también algunas diferencias notables de calidad en los dibujos, atribuidas a los cambios de autor y a las prisas por editar nuevos capítulos, dado el considerable éxito que fueron teniendo los publicados.

Las historias y relatos
Los relatos de Trueno estaban pensados para un público tanto infantil como adulto, de ahí que sus anécdotas, aun con una fuerte carga de violencia, jamás traspasen los terrenos de moralidad y ortodoxia al uso en una dictadura. No hay que olvidar que comenzaron a aparecer en la España de 1956. Pero hay también pequeños toques humorísticos en las narraciones, de forma que se confrontan a situaciones demasiado dramáticas, creando contrapuntos. Normalmente estos gags corren a cargo del tragaldabas Goliath o del joven Crispín, secundados por característicos personajes bien de enemigos, o bien de campesinos, clase social sobre la que no pocas veces recaen las mofas.

El sentido épico y guerrero inicial, con el que arranca la serie, se transforma sobre 1964, cuando parece prevalecer un humor habilidoso y verbal en los personajes, más que la anterior violencia. Algunos de los golpes visuales cruentos pasan a ser efectos blandos, tales como bromas, caídas del caballo, mojaduras, manteos, etc., alejándose de las dramatizaciones excesivamente violentas.

Las numerosas veces en que la “novia” oficial de Trueno, Sigrid, es raptada por malvados y lujuriosos bandidos o por corruptos caciques sirven también de motivo principal a varias de las aventuras. Prevalece un sentido épico relativamente “medieval” en todo el tono de la narración.

Ambrós (a la izquierda) y Víctor Mora.
Ambrós (a la izquierda) y Víctor Mora.

Los autores
La idea del personaje nace de los guiones de Víctor Mora (Barcelona, 1931), que utiliza también el seudónimo de Víctor Alcázar, y de los valorados dibujos de Miguel Ambrosio Zaragoza, (Albuisech, Valencia, 1913 / Valencia, 1992) quien firmaba sus trabajos como “Ambrós”. Poco después, ante el éxito del personaje, crece el trabajo y colabora en los guiones Ricardo Acedo (números 25 al 45). Otros guionistas colaboradores fueron Jordi Bayona y Cassarell. Sin embargo, la mayor porción en la tarea de los guiones ha sido siempre de Víctor Mora., dedicado también a la literatura y ganador de algunos premios en esta faceta.

En lo referente a los dibujantes, Beaumont ayudaba a Ambrós entintando los dibujos a pincel. Ángel Pardo sustituyó también a Ambrós, dibujando otra serie de números de la revista. Más tarde fueron sustituyendo a Ambrós y Pardo otros dibujantes como Buylla, Tomás Marco, Tinoco, el propio Beaumont, Martinez Osete, Francisco Fuentes, Úbeda, Grau, Díaz, Casamitjana, Carrión, Torregrosa, Briñol, etc., pero sólo se les permitió firmar sus dibujos y conservar el estilo propio a Ángel Pardo y a Fuentes. El resto estaba obligado a imitar el estilo originario del primer dibujante, Ambrós, incluida, en algunas ocasiones, su propia firma.

En etapas posteriores (años 80 y 90) desarrollan el personaje otros dibujantes, como Bernal, García, Blasco, Bermejo, Burns, Fonteriz, Nájera y Redondo. Son destacables las portadas que realizó Bernal para ediciones extraordinarias del personaje.

7 opiniones en “El justiciero medieval del tebeo español”

  1. quiero encuadernar la colección del Capitán Trueno apaisado de 14,5 X 6,5 cm. y me faltan los faciculos:379–380–381–382–383–384–403–404–405–406–407–408–619–620–621–622-623 y 624 me gustaría saber donde puedo conseguirlos

    1. Por lo que sabemos, esta obra está actualmente agotada. La única forma de conseguirla sería comprando a alguien que venda de segunda mano.

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